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miércoles, 7 de enero de 2015

Celestino ciego de tu amiga

Desde el primer día que te conocí me dijiste que una fantasía que estabas dispuesta a buscar era tener una relación lésbica y compartir tu cuerpo con otra mujer y lo cierto es que tras varios intentos lograste encontrar a una persona con la que llevar a cabo tu sueño y ahí no pude sino intervenir y participar de tu fantasía.

La propuesta estaba clara y era tentadora y aunque al principio ella estuvo algo reticente, no tardaste en convencerla y en concretar la fecha en la que lo llevaríamos a cabo.

Apenas pasaban unos minutos de las cuatro de la tarde cuando llegaste a mi casa y en apenas otro minuto, tras besarnos con pasión, mi mano ya estaba entre tus piernas buscando descubrir el juguete con el que seguro habías venido en el viaje desde tu casa. Cuando mis dedos comenzaban a rozar tu clítoris, no tarde en sentir la vibración de tu sexo, el pequeño ruido que desprendía tu consolador y el olor que desprendía tu sexo.

Abriste un poco tus piernas y mi mano recogió el pequeño vibrador que salía de tu sexo y con el que rápidamente volví a penetrarte, empezando un pequeño y delicioso mete y saca que no hizo sino mojar, aún más, tanto tu sexo como mi mano.

"Todo está preparado para vuestra noche", susurre a tu oído y llevándote en brazos te tumbe en la cama para bajar tus pantalones y tus braguitas en un solo movimiento, para dejarlos en tus tobillos y poder entrar con mis dedos en tu sexo rápidamente buscando el primero de los muchos orgasmos que seguro tendrías en las próximas horas.

Apenas te estabas recuperando de tu orgasmo cuando el timbre volvió a sonar. Ambos sabíamos que era tu amiga, que era la chica con la que ibas a conocer el placer del sexo lésbico y ambos estábamos excitados por cómo se iba a producir todo.

Tras abrir el portal, ella apenas tardo dos minutos en subir a mi casa. Encontró la puerta tal y como habíamos quedado, entreabierta; encontró la luz tal y como la esperaba, apagada; noto un suave aroma como habíamos acordado...

Mientras tu esperabas en la habitación, ella Entro y cerro la puerta tras de sí. Dejo caer su bolso y me acerqué para susurrar en su oído: "te esta esperando muy excitada y realmente húmeda", al tiempo que acercaba mi mano a su nariz para que tuviese un anticipo de aquello que en pocos minutos iba a disfrutar plenamente.

Comencé a desnudarla sin llegar a tocarla, pero acercando mi boca y mi respiración a cada centímetro de su piel y disfrutando de su respiración que, segundo a segundo, se agitaba cada vez más. A pesar de no haber luz, estaba seguro que nos mirabas desde la puerta de mi cuarto y que veías como bajaba la cremallera de su abrigo para dejarlo caer en el suelo; cómo su jersey salía por su cabeza y cómo su top seguía el mismo camino.

Mis manos abrieron los botones de su pantalón y agachándome no tarde en sacar los zapatos de sus pies para bajar sus pantalones hasta el suelo, sacando ella sus piernas del pantalón y quedando solo en ropa interior. Aún de rodillas acerque mi nariz a su sexo apreciando el olor que desprendía y asegurándome de que estaba realmente excitada. Poniéndome de pie y cogiendo su mano, la gire para situarme a su espalda y susurrar en su oído: "ojala te animes y me pueda unir a vosotras"; sin darla tiempo a reaccionar, abrí el cierre de su sujetador liberando sus pechos y procediendo a bajar sus braguitas.

Cogiendo su mano la dirigí por la casa hasta mi cama, ayudándola a tumbarse en ella. Un pequeño antifaz cubrió sus ojos antes de encender una pequeña vela y encontrarte apoyada en la pared masturbando tu clítoris con una mano y apretando uno de tus pechos con la otra. "Tu amiga no ha podido resistirse y ya se está masturbando sin dejar de poder mirar tu cuerpo" susurre en su oído al tiempo que cerraba el velcro de las muñequeras y tobilleras que la dejarían amarrada a mi cama, abierta de piernas y totalmente a disposición de tu lengua, tus manos y los múltiples juguetes que habías traído. Colocando el último cierre, me acerqué de nuevo a su oído y susurre una vez más: "deseo que cada caricia que recibas sea un orgasmo, que sacies tu deseo y que tu fantasía se haga realidad entre infinitos temblores".

Seguiremos excitando...

domingo, 14 de septiembre de 2014

El metro de tu cuerpo

No me cansaré de decir y pensar que la próxima musa surge en el momento más inesperado...

Quiero recorrer todas y cada una de las paradas que ofrece tu cuerpo; hacer un tour en el que mi lengua, mis labios y mis manos suban al vagón que me lleve a disfrutar de tu sexo y a provocar en ti la mayor de las excitaciones. 

Quiero subirme en tus labios, sentirlos reaccionar a los míos. Disfrutar de esa tensión previa a la primera vez que se junten, de esa humedad que compartiremos, de tu lengua saliendo de tu boca para buscar la mía... de cómo se enzarzan de forma pasional y sin control generando los primeros suspiros en nuestros cuerpos. 

Mis manos apartan tu pelo a un lado y preparan el terreno para avanzar a la siguiente parada. En un suspiro, mis labios se encuentran en tu cuello y comienzan a besarlo. Pequeños besitos muy seguidos recorren la piel de tu cuello y uso mis labios húmedos para provocarte pequeños gemidos al succionar tu piel con ellos. Mi lengua también recorre esta parada... despacio, con tranquilidad, poco a poco... mientras mis manos comienzan a explotar la siguiente parada.

Tumbada bocabajo en la cama, me coloco sobre tu espalda. Mis manos son las primeras en conocer la nueva parada que me dispongo a recorrer y las yemas de mis dedos no tardan en subir y bajar por toda tu piel. La recorro y me acerco a ti. Mientras mis manos acarician los laterales de tu espalda acercándose a tus pechos, mis labios se resisten a abandonar la anterior parada y siguen en tu cuello, devorando cada una de tus orejas con pasión, dejando pequeños mordisquitos en el lóbulo de tus orejas. Mis manos entran bajo tu pecho y acarician unos pezones duros que noto crecer al contacto de mis dedos. 

El pitido de las puertas del metro, obligan a mis labios a dejar tu cuello y comienzan a recorrer tu columna. Solo con mis labios, dejando que mi saliva empape tu piel, disfrutando de cada suspiro que genera en tu cuerpo y sin parar de repartir besos en cada hueco que me encuentro, mientras busco una de las paradas principales de tu cuerpo. 

Tu culito aparece ante mi y sin tabú alguno comienzo a recorrerlo con mi lengua. Cada vez trazo círculos más pequeños en torno a tu ano y cada vez me acerco más a entrar en tu interior con mi lengua. Me ayudo con mis manos y apartando los cachetes de tu culito, acceso más fácilmente a tu parada. Me deleito, me entretengo sin prisa en acariciar y besar tu culito... sin alejar mi lengua comienzo a usar uno de mis dedos para trazar círculos más pequeños y empezar a entrar en tu interior. Controlo tus reacciones y me animan a seguir al apreciar los gemidos que mis caricias generan en ti. 

No tardo en tener un dedo en tu interior que, moviéndolo lentamente, no tarda en convertirse en un ariete perfecto en tu culito. Saliendo y entrando muy despacio, comienzas a gemir de forma más intensa y comienzo a atrever un segundo dedito que sin resistencia alguna encuentra acomodo junto a su hermano y llena el vagón de placenteros gemidos que me incitan a girarte en la cama y buscar la que será la gran parada de un delicioso viaje.  

Abro tus piernas y me coloco entre ellas... Con pequeños besos recorro los últimos centímetros antes de entrar en la estación y cada parte de tus muslos es recorrido por mis labios, mi lengua y mis manos. Tu sexo ofrece una maravillosa escena ante mi y no dudo en acercarme a él. Tu olor me embriaga al acercar mi nariz y tu clítoris aparece jugueton al comenzar a besar tu pubis que apenas tiene una pequeña franja de pelo. 

Me pego a tu sexo, mi lengua recorre tus labios superiores para, ayudado con mis dedos, comenzar a entrar en tu interior. La humedad de tu coño recibe a mi lengua que ávida recoge cada gota que me regala. El principio de mi lengua entra en tu vagina y recorre tu cuerpo por dentro para salir y centrándose en tu clitoris, ser sustituida por dos de mis dedos.  Durante varios minutos mis dedos recorren lentamente tu interior y mi lengua sigue comiendo tu clítoris cada vez más excitado y grande. Busco alargar tu placer lo más posible hasta que decido que ha llegado la hora de que explotes y acelero la velocidad con la que mis dedos entran y salen de ti. 

Formo un pequeño ganchito con los dos dedos que te masturban y empiezo a frotar la parte superior de tu vagina generando que tus gemidos se escapen de tu boca sin control y que tus caderas se muevan con cada uno de mis movimientos dentro de ti. 

Empiezas a temblar más y más, tu mano agarra mi muñeca y sostengo mis dedos dentro de ti... los aprieto contra las paredes de tu vagina esperando tu explosión que ocurre en cuanto mi lengua vuelve a tocar tu clítoris y arranco de ti un delicioso orgasmo. 

Acercándome a tu cara y aún temblando, me susurras, "¿Me llevas a otra línea de metro?"

Seguiremos excitando... 

lunes, 18 de julio de 2011

La hamaca y la piscina

Entre en tu chalet sin hacer ruido, aparcando el coche en el camino de tierra que lleva a la casa de tus padres. Tu mensaje no me hizo dudar, “estaré sola todo el fin de semana, ven cuando quieras, te espero”, y no tarde mucho en llegar.

La noche ya era cerrada cuando franqueaba la verja de entrada y me dirigí hacía donde sabía que estarías, la piscina. Te vi tumbada en tu hamaca como siempre te ha gustado. Te mecías tranquila con el suave viento que corría por tu jardín, iluminada por unas pocas luces que dejaban ver lo suficiente sin deslumbrar. La piscina, también iluminada, era una clara tentación
para esa noche que estaba a punto de comenzar.

Mientras tus pies se cruzan uno encima del otro, tus largas y suaves piernas se estiran en la hamaca para culminar en un pequeño pantalón vaquero que apenas cubre unos centímetros de tu cuerpo. Un bonito bikini rojo cubre tus preciosos pechos por los que he suspirado en tantas ocasiones y que he disfrutado en innumerables noches locas de amor y pasión.
Me acerco despacio y sigilosamente. Quiero sorprenderte y a cada paso observo tu pelo largo y rubio. Me fijo en como cae ondulado sobre tu cuello y ya me imagino oliéndolo mientras deslizo mis dedos entre tus mechones.

Me acerco por detrás, intento no hacer ruido. Cuando llego a tu altura, me agacho sobre la hamaca y te doy un suave beso en tu hombro desnudo, “
buenas noches”. Te giras con una sonrisa en tu boca y nuestros labios no tardan en encontrarse para besarse, mientras nuestras lenguas chocan entre sí, muy despacio al principio para, poco a poco, hacerlo más y más rápido, mientras tus manos rodean mi cuello por detrás y acercan mi cuerpo al tuyo…

Con cuidado bajas de la hamaca y te apoyas en un árbol. Me acerco a ti, te abrazo y continuamos con nuestros besos que ya no solo son entre nuestros labios. Me deleito recorriendo tu cuello mientras noto como tu respiración se acelera a medida que mi lengua pasa una y otra vez por tu piel. Tus orejas son una tentación demasiado grande y no puedo más que besarlas y darlas pequeños mordisquitos, mientras que tus manos agarran mi culo y empiezan a recorrer mi espalda por debajo de la camiseta, para en un rápido movimiento, tirar de ella y sacarla por encima de mi cabeza.

Entre beso y beso te susurro, “¿
nos vamos al agua?”, a lo que respondes con un movimiento de tu cabeza sin tardar. Abro el botón de tu pantaloncito y bajo la minúscula cremallera para deslizar tus pantalones por tus piernas. La parte inferior de tu biquini queda al descubierto y corre la misma suerte que tu pantalón, mientras que tus manos comienzan a hacer lo mismo con el mio.

Nos separamos por un instante y corres hacia la piscina. Te observo como te zambulles de un salto mientras termino de desnudarme y raudo salto cerca de ti para abrazarnos y volver a besarnos.

Nuestros cuerpos desnudos se encuentran bajo el agua y nuestras piernas chocan. Vamos hacia donde cubre menos, donde hacemos pie y nos acercamos al borde. Te doy la vuelta, me quedo a tu espalda, aparto tu pelo y comienzo a besar tu espalda y tu cuello. Mis manos bajan por tu cuerpo, entran en el agua y recorren tu piel, vuelven a subir y sueltan el cierre de tu bikini para liberar tus pechos que son sujetados por mis manos sin perder un instante. Mis manos acarician tus pezones, los coloco entre mis dedos y los pellizco con cuidado, mientras mis besos siguen llenando tu cuello y tu nuca. Me acerco más a ti y me pego a tu culo, provocando un pequeño suspiro de tu boca cuando notas el tamaño de mi erección.

Dejo tu pecho y mis dedos recorren tu vientre liso. Caen hasta tu pubis depilado y comienzan a buscar tu clítoris entre tus labios, para comenzar a trazar círculos a su alrededor. No lo toco directamente porque quiero incrementar tu excitación un poco más…mis dedos bajan por tus labios, llegan a tu vagina y presionan tu entrada. No te penetro aún y disfruto de tu respiración cada vez más agitada y acelerada. Giras tu cabeza y encuentras mis labios dispuestos a devorar tu boca sin dilación. Cuando estamos en pleno beso, sí acaricie directamente tu clítoris con la yema de unos de mis dedos, provocando un torrente de placer que partiendo de tu sexo culminaba en nuestro beso.

Variaba la velocidad de mis caricias sobre tu clítoris al igual que mis movimientos sobre él, provocando que tu cuerpo temblase más o menos en función de la velocidad. Notaba como se iba agrandando y como cada vez era más sensible a mi dedo. Seguíamos besándonos y nuestro calor se incrementaba por momentos.

Quiero sentirte dentro de mi”, fueron las palabras mágicas para volver a ponernos cara a cara y mirarnos a los ojos con deseo y pasión. Me acerque todo lo que pude a ti y mis manos buscaron la entrada de tu vagina. Con cuidado dos de ellos entraron en ti, disfrutando de una doble humedad. No tarde en pegarme a ti y levantando tus piernas, entre en ti despacio, mientras nos besábamos una vez más.

Te penetraba despacio y tus piernas y tus manos se entrelazaban detrás de mí. Poco a poco la velocidad fue creciendo y nuestra excitación también. El agua nos salpicaba con cada embestida y nuestros cuerpos sudaban por el movimiento. Me apretabas junto a ti y con tus caderas no hacías sino acelerar mi excitación y el deseo de explotar dentro de ti. Comenzaste a morder mi oreja y desencadenaste lo inevitable entre los gemidos de los dos. Mientras abrazados buscábamos aire, me susurraste nuevamente al oído: “
¿Te he dicho que mis padres tienen cama de agua?”...

Seguiremos excitando...




lunes, 3 de enero de 2011

En tu habitación (Parte 2)

Feliz 2011 a tod@s los lectores. Continúo con la historia En tu habitación, de nuevo dedicado a los que han compartido su cuarto con hermanos y familiares diversos.

…cuando un susurro te sobresalto. “Vaya, si llego a saber que empezabas tan pronto…me escapo antes”.

Sobresaltada miraste a tu lado. De rodillas, junto a ti, en el suelo, estaba tu chico. No sabías cómo, pero daba igual. Había escapado del cuarto de invitados, estaba ahí, y te daba igual todo. Tus padres, tu hermana que dormía cerca de ti. Querías sentirlo muy cerca y muy dentro de ti y eso era todo en ese momento.

Su mano retiro la tuya que seguía cerca de tu vagina y fueron sus dedos los que comenzaron a entrar en ti. Te incorporaste hasta quedar sentada en la cama, con tu cara girada hacia tu chico y con los labios de ambos juntándose con pasión y ardor.

Sus dedos no tuvieron problema en entrar en tu cuerpo. Tu humedad inundaba toda tu vagina y sus dedos resbalaron dentro de ti. Tus gemidos se silenciaban en sus labios, tu calor se extendía por todo tu cuerpo desde tu coño húmedo y el olor a sexo cubría toda la habitación.

Tu hermana paso a un segundo plano, como tus padres y tu cuarto. Sólo importaba tu novio, sus labios, sus besos, su lengua y sus dedos entrando y saliendo de tu vagina empapada y generando olas de placer y sexo.

Sus dedos dejaron huérfana tu vagina. Con sus manos, te hizo girar sobre la cama. Tus pies quedaron en el suelo y tus piernas abiertas. Dejando de besar tus labios, te susurro “trata de no hacer mucho ruido”, para a continuación bajar su cabeza entre tus piernas.

Sentiste su lengua jugar con tus labios mientras sus manos los abrían. No fue difícil que su lengua encontrase tu clítoris y no tardo en comenzar a trazar círculos sobre él. Tus manos se posaron en su cabeza y presionaron ligeramente hacía debajo mientras tratabas de no hacer mucho ruido, algo cada vez más difícil pues a sus lengüetazos, se unió un dedo dentro de tu vagina. Subiste tus piernas a la cama y te tumbaste. Tu espalda sobre el colchón y tus rodillas dobladas, dejaban tu sexo totalmente expuesto a los juegos de tu chico.

Su lengua y su dedo no cejaban en su objetivo de que llegarás a un orgasmo. Una de tus manos apretaba su cabeza y con la otra optaste por volver a pellizcar tus pezones. Alternabas cada uno de ellos, disfrutando del trabajo de tu chico. Cerrabas los ojos mientras su lengua, ahora sí, apretaba tu clítoris directamente. Sus labios lo apretaban y tiraban ligeramente de él, con suavidad, pero generando fuertes contracciones en tu sexo, signo inequívoco de la cercanía de tu orgasmo que no tardo en desencadenarse, extendiéndose por todo tu cuerpo, provocando más temblores de los que nunca habías sentido y haciéndote respirar con dificultad, con ansiedad, buscando el aire en cualquier parte.

Sus lametones se convirtieron en pequeños besos en tu pubis; sus dedos salieron de tu vagina para solo rozar tus labios y tus dedos jugueteaban entre sus mechones. Tras unos minutos así, volviste a ser consciente de lo que te rodeaba, miraste a la cama de tu hermana, se movió pero parecía que seguía dormido. Miraste a tu chico que te miraba desde tus piernas y sonreía viendo tu cara de satisfacción. Subió junto a ti y tras besarte suave, pero profundamente, en la boca volvió a susurrarte…”algo tendremos que inventar para lo que viene ahora”.

Seguiremos excitando...

martes, 12 de mayo de 2009

TU FANTASÍA (2ª Parte)

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Parte de este relato ha sido inspirado por una amiga, a ella gracias !! Acepto sugerencias para la tercera parte.

Me levanto raudo de mi cama, detengo el video y aunque no las tengo todas conmigo, mi instinto me dices que eres tú, que has vencido tus miedos y tus ataduras y has aceptado mi invitación y mi propuesta. Cierro mi pantalón, y cojo una camiseta que rápidamente me pongo mientras camino apresurado hasta la entrada. Nervioso descuelgo el telefonillo, y oigo una voz nerviosa, casi tanto como la mía, que dice “soy yo”.

Abro sin dudar y espero junto a la puerta. La locura que estábamos a punto de cometer nos excitaba a los dos. Jamás habíamos quedado y tan solo habíamos tenido una conversación a través de la web cam. Sin embargo, nuestras conversaciones nos habían puesto a mil y ambos habíamos confesado como tuvimos que jugar con nosotros mismos tras coincidir en el MSN.

Por fin oigo el ruido de las puertas del ascensor, el escaso minuto que has tardado en subir se me ha hecho eterno, he repasado mentalmente la llamada que te hice hace apenas una hora. La conversación terminó tras darte mi dirección y con un “aquí te espero” por mi parte.

Sin darme tiempo a decirte hola, me besas de manera insaciable, introduces tu lengua en mi boca y yo correspondo tu movimiento, atacando con fuerza tu boca. No puedo reprimir una mirada de sorpresa cuando momentáneamente nos alejamos. Puedo apreciar como tu pantalón vaquero se ajusta a tus piernas y a tu cintura, como tu camiseta verde hace juego con tus pendientes, al tiempo que me permite ver una parte de los pechos que ya pude apreciar en tu webcam.

Vuelves a besarme, te entretienes en mis labios. Despacio, recorres mi labio inferior con mi lengua, levemente. Me dejo hacer. Me gusta sentirte cerca de mí, me excita saber que es la primera vez que nos vemos y que lo primero que hacemos es besarnos de esa manera.

Recorremos el pasillo de mi casa a trompicones, evitamos los muebles milagrosamente y llegamos al salón. A cada paso que damos, me besas más apasionadamente. Lo que era una simple caricia con tu lengua, se convierte en algún que otro mordisco en mis labios y en tu lengua recorriendo todos los rincones de mi boca.

Sigues besándome y noto tus manos por encima del pantalón. Notas mi excitación, fácilmente detectable por el tamaño de mi bulto. Desabrochas el primer botón para, a continuación, sacarme la camiseta y acariciar mi pecho y besar mis pezones duros.

Tu boca parece insaciable, no se cansa de besarme y tus manos acarician mi espalda antes de lanzarme al sofá. Observo como respiras rápidamente, tu mirada me mira con lascivia y deduzco que estas superexitada, pienso en como habrá sido el trayecto hasta mi casa. Te imagino en el coche, pensando en lo que estabas a punto de hacer, en como habrás cerrado tus piernas, frotando una con la otra, en cada semáforo. Imagino tu coñito empapado y tu lucha por no tocarte y llegar a mi casa intacta.

Sigo observándote desde el sofá, tengo ganar de sentirte junto a mí, de tocarte y sentir tu piel sobre la mía. Intento incorporarme y acercarme a ti, pero no me dejas. Vuelves a empujarme contra el sofá y aún de pie, te quitas tu camiseta. Tu pecho generoso se muestra oculto bajo un sujetador negro de encaje, me deleito con esa maravillosa visión y con tus manos recorres tu cuerpo, insinuando cada curva y cada rincón de tu cuerpo. Juntas los dedos de tus manos y simulas un triangulo que sitúas sobre tu entrepierna.

Despacio te acercas a mí, te subes a horcajadas sobre mis piernas y nuestros sexos se juntan a través de nuestros vaqueros, que apenas son capaces de resistir la inmensa humedad que genera la excitación que acumulamos. Sujetas mis manos por encima de mi cabeza y te acercas para besarme. Lo haces despacio, nuestros pechos se acercan y se frotan centímetro a centímetro. Ambos desprendemos calor y nuestras miradas se cruzan. Besas mi cuello muy despacio, no sueltas mis manos y mordisqueas mi oreja, para recorrer con tu lengua cada poro de mi cuello. Sueltas mis manos al tiempo que susurras en mi oído, “tócame”.

Acaricio tu espalda, mientras tu boca se dirige a mi pecho. Lames mis pezones, trazas pequeños círculos sobre ellos y noto tu saliba caer sobre mi piel. Sigo acariciándote y mis uñas rozan tu piel. Tu lengua sigue haciendo diabluras en mi pecho, cada vez más cerca de mi cintura. Recorres mi estomago, llegas a mi ombligo y te dejas caer de mis rodillas. Caes sobre las tuyas y comienzas a desabrochar los botones que aun permanecen en su sitio, mientras miras fijamente a mis ojos.

Acercas tu mano a mi sexo. Tus dedos se deslizan entre mi pantalón y me acarician sobre mis bóxer. Cada una de tus caricias implica una mayor intensidad, pero extremando el cuidado. Bajas tu cabeza hacía mi pene al tiempo que mi bóxer y mi pantalón son empujados por tus manos hacia abajo. Con tu lengua recorres cada centímetro de piel que se libera de la presión de la ropa. Tu aliento recorre mi entrepierna y provocas que mi respiración se agite aun más. Sigues con tus caricias mientras acercas tu boca. Tus labios simplemente la rozan, suavemente, y comienzas a darme largos lametazos provocándome temblores a cada momento.

Estas así durante unos minutos, disfruto de tus caricias y de tu boca, me excita tenerte de rodillas delante de mí y que dirijas la situación. No soy capaz de apartar la mirada de ti y de vez en cuando, se cruza con tus ojos que buscan, desde tu posición, la mía.

Te incorporas y con mi ayuda comienzas a bajar tu pantalón despacio. Me sorprendo cuando compruebo que no llevas nada debajo, lo que me hace desearte aun más y lo que me permite entender el porqué de tu elevada humedad.

Tu vagina esta preparada para mi pene, te vuelves a situar sobre mi y mueves tus caderas, lo que me permite notar de primera mano el calor y la humedad de tu sexo, que late de manera incontrolable. Tu respiración se agita a medida que te colocas sobre mí, y comienzas a penetrarte poco a poco, sin dificultad; disfrutas de cada centímetro que entra en tu cuerpo y comienzas a cabalgarme más y más rápido, mientras gimes con mayor intensidad.

Acarició tu clítoris mientras subes y bajas sobre mí. Uso dos dedos e imito la intensidad de tus movimientos. Con varios espasmos te agarras a mi cuello, me marcas tus labios y gimes en mi oído, “me corro”. Te abrazo con fuerza y quedas inmóvil sobre mí, jadeando, sudando. Aflojo mi abrazo y te miro. Sin darte tiempo a reaccionar, consigo colocarte de rodillas en el sofá. Es hora de marcar el ritmo y de hacer realidad tu fantasía.

Continuará...

¿Has disfrutado? Espero que sí, promociona IS ONLY PLEASURE en Bitácoras.com, solo tienes que pinchar este botón y darme tu voto, GRACIAS !!!

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jueves, 30 de abril de 2009

ESPERANDO TU ORGASMO

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Mirabas absorta una web sobre maquillaje y secretos femeninos sin hacerme mucho caso a pesar de que ya llevaba un buen rato tumbado sobre tu cama. Daba la impresión de que preferías aprender a usar la sombra de ojos para lograr un efecto sublime que a disfrutar de mí como me habías dicho poco antes.

Me acerque a ti por detrás, me sitúo tras tu silla y mis dedos comienzan a perderse entre tu pelo, de forma suave y delicada, acariciando una de tus orejas con dos de mis dedos al tiempo que, con la otra mano, rozo tu cuello. Sin embargo, sigues atenta a tu monitor y a la interesante web de maquillaje por la que navegas.

Me acerco más a ti y me dedico a besar tu oreja, primero suavemente, dejando que mi humedad resbale por tu lóbulo, luego abro mi boca y mi lengua se entretiene jugando con tu oreja. Te muerdo ligeramente, solo para que sientas mis dientes que en ningún momento te dejan marca.

Aparto tu pelo y me acero a tu nuca. Comienzas a facilitarme la labor y ladeas ligeramente la cabeza, permitiéndome que bese suavemente tu piel a pesar de que sigues manejando el ratón, mientras ves un video sobre como dar polvos en la cara. Mis manos se enrollan en tu pelo, mi boca te besa tu cuello y mi lengua te lo acaricia…sueltas el ratón, momento que aprovecho para girar tu silla y dejarte frente a mí. Me agacho y quedo delante de tu cara, me acerco y tu beso y noto como tu respiración se acelera al igual que la mía se vuelve más intensa.

Quieres prolongar el beso, pero me alejo de ti. Vuelvo a acerca mi cara a la tuya y vuelvo a besarte…intentas tomar de nuevo la iniciativa, pero me alejo de nuevo y gruñes con tu mirada fija en mi. Me llamas cruel y mientras río por lo bajo, me acerco de nuevo y me quedo a milímetros de tu boca. Mis labios y los tuyos se sienten cercanos, son como polos opuestos que se atraen, nuestras miradas se encuentran distorsionadas por la cercanía y de reojo observo tu sonrisa…en el fondo sé que te encanta jugar.

Nos besamos con frenesí, mi lengua trata de abrirse paso en tu boca y choca con la tuya que trata de hacer lo mismo. Nuestras manos se cruzan detrás de la nuca del otro…te levanto de la silla y sin soltarnos, sin darnos un segundo de tregua, logramos andar torpemente hasta la cama, donde caemos pesadamente y donde a cada movimiento de nuestras bocas nos acompaña una caricia más atrevida. Tocas mi culo, acaricio tus pechos, rozas mi entrepierna y yo la tuya…nos sobra la ropa que impide tener un contacto más directo entre nosotros.

Tu respiración es cada vez mas agitada y te pido que te tumbes boca abajo, no sin antes quitarte tu camiseta y acariciar tus pechos. Yo también me desprendo de la mía y observo tu espalda y los lunares que la decoran, al tiempo que suelto el cierre de tu sujetador.

Me tumbo sobre ti, notas tu pecho sobre tu espalda y mi paquete chocando con tu culo. Mi boca corre rauda a tu cuello, al tiempo que mi mano rodea tu cuello por delante, ejerciendo cierta presión sobre él, muy ligera, pero haciendo que notes mi mano. Hundes tu cabeza en la almohada, ahogas un gemido con ella, te cuesta respirar y mi boca abandona tu cuello, para comerse una de tus orejas, después la otra y vuelve a tu cuello, donde se queda para provocarte temblor tras temblor, mientras alterno lametazos, besos y pequeños mordiscos. También me ocupo de tus hombros, paso mi lengua por ellos muy despacio y muy suavemente porque sé como te derrite que te hagan eso.

Busco introducir mis manos bajo tu pecho, las bajo por tu cuerpo hasta que llego a tu cintura, donde busco el botón del pantalón. Te incorporas ligeramente para facilitar la operación, momento en el que descubro que tu botón lleva un rato abierto. Sin darme cuenta, lo habías hecho tú por mí, por lo que rápidamente lo bajo y observo tu precioso tanga brasileño, de color negro.

Te incorporo con delicadeza y te dejo a cuatro patas. Miro tu posición desde atrás y de me deleito con la visión que llega a mis ojos. Yo también me quito mis pantalones y me sitúo detrás de ti. Tiemblas por la excitación que acumulas y suspiras cuando mis manos acarician tus piernas y cuando al introducirse entre tus rodillas, las separan.

Acaricio tus muslos pausadamente y con deleite disfruto del olor que desprendes, un olor que me embriaga y me enciende aun más. Mis manos recorren tus muslos y notan, a medida que se acercan a tu clítoris, como la humedad aumenta. Me acerco más y más a tu vagina y uno de mis dedos la acaricia por encima de tu tanga. Mis caricias van siendo más fuertes cada vez y ya uso dos dedos para ello, disfrutando al tiempo de las palpitaciones de tu vagina.

Vuelves a hundir tu cabeza en la almohada, con lo que levantas tu culito para mí. Aparto a un lado la minúscula tela de tu tanga y comienzo a pasar mi lengua por tu vagina desde atrás. Me notas pegado a ti y mientras mi lengua sigue trabajando, mi dedo busca entre los pliegues de tu vagina hasta notar que un escalofrío recorre tu cuerpo mientras emites un gemido que me indica que la búsqueda ha tenido éxito.

Rodeo tu clítoris suavemente, lo acaricio con tranquilidad y vuelvo a chuparte la vagina, hasta que decido buscar el agujero de tu cueva para penetrarte con uno de mis dedos. Esta húmeda y caliente, mi dedo no tiene ningún problema para entrar y te recorre de arriba abajo. Frota con fuerza la pared de tu vagina que coincide con tu clítoris, recorriendo todos y cada uno de los pliegues de esa zona. Alterno distintas penetraciones, con un movimiento circular que te hace respirar agitadamente y gemir cada vez más alto.

Pronto, un segundo dedo hace compañía al primero, repito mis movimientos hasta que giro mi mano y comienzo a penetrarte de abajo arriba, intentando llegar a tu punto más profundo, donde mis dedos se quedan, moviéndose acompasadamente y provocándote espasmos de placer.

Saco mi mano y tiro tu tanga hacia abajo. Quieres darte la vuelta pero no te lo permito y hago que sigas a cuatro patas. Me coloco de rodillas detrás de ti y comienzo a rozar tu vagina con mi pene, esta caliente y duro y entre tus gemidos me pides que te penetre.

No espero más y entro en ti, despacio, con tranquilidad, disfrutando de la presión de tus músculos sobre mi pene. Mueves la vagina, la contraes y la relajas mientras sin moverme, recorro con mis manos tu espalda sudorosa.

Comienzo a moverme, cada vez más rápido, aumento el ritmo de mis penetraciones a la vez que aumentas la velocidad de tu respiración. Estoy cerca de terminar, pero decido parar, no quiero hacerlo todavía, apenas hemos disfrutado, quiero alargarlo un poco más.

Me inclino sobre tu espalda y te susurro al oído que quiero que te masturbes el clítoris mientras te penetro. Extrañada, accedes a mi petición y diriges tu mano a tu clítoris. Nadie como tú misma para acariciarte, conoces a la perfección tu clítoris y sabes lo que necesitas en cada momento, cual es el movimiento acertado para proporcionarte mayor placer y como debes hacerlo para correrte.

Mueves tu mano con habilidad, cada movimiento va acompañado de un gemido más profundo que no hacen sino excitarnos más y más. Te penetro a buen ritmo pero espero tu orgasmo que se adivina cercano…y así ocurre, no me equivoco. En pocos segundos explotas de placer, gimes con fuerza y los músculos de tu vagina aprietan mi pene que nada puede hacer y explota en tu interior. Un orgasmo profundo, intenso y húmedo, que me hace caer sobre tu espalda, rodamos por la cama, jadeamos buscando aire con nuestros cuerpos agotados, rodeados del olor a sexo que cubre toda la habitación, nos embriaga y nos anima a repetir.

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domingo, 19 de abril de 2009

TU FANTASÍA (1ª PARTE)

En breve subire la continuación, no os preocupeís !!!

Me lo habías dicho muchas veces, me lo habías confesado en multitud de ocasiones y aun no lo habías hecho. Querías probarlo, pero tu novio no quería hacerlo (te dije desde el principio que tenía cara de rancio).

Estuviste un tiempo dudando entre tu deseo y la fidelidad a tu pareja, pero al final venció tu lado más carnal. Estabas dispuesta a hacerlo y a disfrutarlo.

Me contaste que todo comenzó cuando bajando una película del Emule te salió un archivo porno y que, por curiosidad (eso me dijiste…) decidiste verlo entero. En el video una chica aparecía tumbada boca abajo, vestida únicamente con un top de cuero. Un almohadón bajo su vientre y las manos esposadas a su espalda. Un antifaz tapaba sus ojos y también estaba amordazada.

Tras un tiempo en el que apenas se movió, apareció en escena su compañero y comenzó a extenderla lubricante por su ano y vagina, que no tardaron en brillar a la luz. Mientras extendía el lubricante, los primeros dedos iban entrando en la carne de la chica que comenzaba a moverse más y más excitada, más y más rápido. Giraba sus caderas al ritmo de los dedos y varios gemidos, acallados por el pañuelo que tapaba su boca, se podían oir como fondo del video.

De pronto el chico saca sus dedos y desaparece del plano, para volver a continuación y mostrar un pequeño consolador, ovalado, con mando a distancia. Lo impregnó de lubricante y comenzó a metérselo a la chica en su ano, encontrando cierta resistencia al principio, pero poco a poco, y gracias al lubricante, entro sin problemas para, a continuación, conectar la vibración y volver a jugar con sus dedos en la vagina de la chica, cada vez más excitada, más alterada, más ansiosa…

El ruido del consolador se oía en el video y se mezclaba con los gemidos de la chica, cada vez más evidentes a pesar de estar amordazada; en ese momento el chico iba a entrar en acción…

Lo siento, pero tengo que dejar de escribir…el timbre acaba de sonar y estoy seguro de que eres tú que vienes a cumplir la fantasía...